En el salón de la casa encontramos un elemento típico en Navarra para la conservación de los alimentos. Un agujero en el suelo de un metro y medio de profundidad que era llenado con las nieves del invierno y que sirva, tanto para la conservación de productos, como para guardar la nieve con la que bajar fiebres de los enfermos o tomarla como postre en verano.